sábado, 2 de octubre de 2010

¡Exijo Justicia!

Panamá está sufriendo niveles de delincuencia jamás antes vistos. Sólo falta ojear el periódico para saber que no hay lugar ni horario seguro, y que cualquiera de nosotros puede ser la próxima víctima. Como es de esperarse, todos saben a quién culpar. Algunos culpan al gobierno, otros a los policías, a los inmigrantes o a la droga.. pero yo tengo mi propia conclusión: el culpable soy yo.

Hace unos días me puse a pensar en la motivación detrás de la delincuencia, ¿por qué alguien roba? ¿por qué alguien mata? ¿Por qué alguien pone en riesgo su propia vida y su libertad para hacer daño a otra persona?

Decidí dejar de lado los crímenes pasionales y los casos psiquiátricos, ya que las motivaciones detrás de esos actos son distintos a los de un asaltante común. En cambio, me concentré en los crímenes premeditados, como los robos.

La razón principal por la que alguien roba es para obtener algo que considera que por otros medios le es muy difícil o imposible de conseguir. Ahora bien, ese "algo" no es realmente plata. La plata es solo la herramienta para conseguir ese "algo" que realmente queremos.

Veamos un ejemplo simple: el niño que roba un chocolate. Digamos que un niño quiere un chocolate pero sabe que la mamá no se lo va a comprar. Entonces, como no puede conseguir el chocolate por el medio correcto, empieza a generar justificaciones para conseguirlo por el medio incorrecto. "Está mal robar, pero a los dueños de la tienda ni les va a afectar." "Está mal robar, pero se ve tan rico." "Está mal robar, pero sólo va a ser esta vez". Y el resto es historia.

Ahora bien, si el niño quisiera hacer lo correcto, podría hacer una de dos: quedarse sin el chocolate o buscar otro medio legal para conseguirlo.

Quedarse sin el chocolate

¡Qué difícil es quedarse sin el chocolate! Todos tenemos algún chocolate que queremos, y cada vez aparecen nuevos chocolates que nos llaman la atención. Si tan sólo tuviéramos la fuerza de voluntad para decir "no lo necesito", nuestra vida sería mucho más simple.

Voy a usar un ejemplo personal: la música. La música es mi chocolate (o al menos uno de ellos). A mi me encanta estar solo en el carro o en la casa, poner la música a todo volumen.. y simplemente disfrutarla. Es algo que me trae mucha satisfacción.

Ahora bien, para conseguir la música tengo dos opciones: pongo la radio o me compro las canciones. La radio es desesperante para mi porque tengo que escuchar lo que le da la gana al DJ de poner, y además tengo que aguantarme al DJ hablando boberías durante toda la canción.

La otra opción es comprar la música. Así puedo escuchar la canción que yo quiera, cuando quiera y sin interrupciones. Pero comprar música no es nada barato.. y comprar todas las canciones que quiero escuchar implicaría un golpe considerable a mi presupuesto.

Así que por mucho tiempo tomé la ruta fácil, aunque incorrecta: me bajaba las canciones pirateadas. Cuando quería una canción nueva la buscaba en línea y en 5 minutos ya la tenía en la PC y en el MP3 player, para esucharla en cualquier momento. ¡Qué felicidad! Y mi justificación era: "¿Qué importa? Ya los artistas y los sellos discográficos tienen suficiente dinero, no necesitan más, además que no le estoy haciendo daño a nadie."

Pero sí importa. Importa porque con esa actitud estoy diciendo que está bien romper las leyes, siempre y cuando se tenga una justificación. Y el peligro está en que cualquiera puede inventar la justificación que le de la gana. "Le robé porque necesito unas zapatillas nuevas, y él tiene plata de sobra." "Lo maté porque se lo merecía, por X o Y motivo". Y así nos vamos. Entonces, ¿quién decide cuál justificación es válida y cuál no? ¿Tú decides? ¿Yo decido?

 No son sólo los que piratean los que contribuyen a esta mentalidad. Igual daño hacen los que roban servicios (agua, luz, teléfono, cable), los que maquillan transacciones, los que dan coima, los que compran bienes robados, en fin, todos los que rompen las leyes pero esperan que los demás las cumplan.

Buscar otro medio

Digamos que cuando el niño le pregunta a la mamá si puede comprarle un chocolate, en vez de responderle "NO!", la mamá le dice: "¿Por qué no lavas el carro del vecino o cortas la hierba, y con la plata que te ganas te compras el chocolate y un juguete? Es más, si quieres yo te ayudo a poner un puesto de limonada o te enseño a hacer manualidades para que las vendas." Esto no sólo motivaría al niño a pensar creativamente para resolver un problema, sino que le enseñaría también el valor del trabajo honesto y el manejo de capital.. un buen trato diría yo.

Ahora, llevando ese ejemplo a nuestra juventud, ¿cómo le decimos a un joven que para conseguir eso que él quiere no tiene que robar ni matar ni vender droga? ¿Cómo podemos convencerlo que existe un camino legal y honesto que le brindará el mismo resultado?

Hasta ahora, la respuesta más común es: "ponte a estudiar para que consigas un buen trabajo". Pero cualquier persona con una carrera académica sabe que los frutos de los estudios no se cosechan sino hasta muchos muchos años después. No sólo eso, sino que la carrera académica es aburrida y difícil, y los méritos académicos son tan respetados como las habilidades para jugar jacks, o sea nada en absoluto.

Contrastemos esto con la opción criminal: vende droga hoy, y hoy mismo podrás hacer más plata que la que tus papás hacen juntos en un mes. Hoy mismo puedes comprarte esas zapatillas que quieres, una televisión nueva, y pagarle la comida a tu novia en un restaurante fino. Vas a ver que en un par de días vas a ser el más respetado en esta área.

Claro que siempre están los peligros inherentes al crimen, pero si esa persona lleva 9 años en la escuela, y lo único que ha recibido son coscorrones cada vez que fracasa, entonces ¿qué mas da? Añadan a esto la desigualdad que existe entre la educación privada y pública, que lleva a las personas humildes a pensar (con justa razón), que no importa si terminan la escuela, porque igual no tienen chance de conseguir un buen trabajo si tienen que competir contra los hijos de papá y mamá que fueron a las escuelas privadas.

Entonces, ¿qué estoy haciendo yo para mejorar esta situación? Hasta ayer, echándole la culpa al gobierno. A partir de hoy, buscando la manera de ofrecerle a nuestra juventud una oportunidad real para obtener una calidad de vida decente, sin importar su estatus social.

3 comments:

  1. Ay no sé qué decir… para mí los culpables somos todos. Es una cadena que hay que desamarrar rápido. Voy a salirme “un poco” de tu tema.
    A veces los padres se mentalizan en que sus hijos tienen que pasar la escuela PORQUE SÍ, y a como dé lugar! Sin fracasos ni repeticiones de año. ¿Pero en verdad es algo bueno?.. y si el niño tiene problemas de concentración? Y nunca le han prestado atención a esto? O si derrepente es sólo negación del padre?.
    Aquí aplico tu mismo concepto de: "EL CULPABLE SOY YO", ya que poca gente le inculca a sus hijos el verdadero valor de aprender (Estudiar cualquiera lo hace, pero APRENDER es lo difícil), y por ende pasan la escuela por pasar. En la universidad van con el mismo patrón y así se van. Crían a sus hijos de igual manera y así nunca cambiaremos. No digo que todos son así, cada vez hay más padres que le demuestran e inculcan a los hijos el valor de aprender.
    Aparte que hay mucha gente que lo que le gusta “aprender” no es algo teórico, como yo, sino aprender a hacer algo, a manejar algo, a crear algo. Hay muchos padres que no le prestan atención a sus hijos cuando son así, por llamarle “distracción” o peor aún “pérdida de tiempo”. Mi mamá siempre me enseñó a hacer cosas y aceptó mis cualidades de creadora y diseñadora. Aunque no sean muy buenas cualidades, siempre hay maneras de practicar y mejorar. En resumen: cree en tus hijos y incúlcales el beneficio de aprender.

    ResponderSuprimir
  2. Alexis, se que este mensaje no era para mi pero de todas formas lo leí porque me pareció muy interesante; te felicito, está excelente. Solo cambiaría el título a "Yo soy responsable".

    Coincido en que al querer algo que no tengo, tenemos dos alternativas; hacer lo necesario para obtenerlo correctamente, o simplemente aceptar que puedo prescindir de él.

    Pienso que al final esta es la base para enconctar la felicidad; haciendo lo posible para obtener lo que queremos o simplemente siendo felices con lo que ya tenemos

    Abdiel,

    ResponderSuprimir